Caras de la Información para Social&People entrevista a David Llorente, escritor

El sueño de su vida era ser escritor y David Llorente lo realizó muy joven. Con su primera novela Kira ganó el Premio Francisco Umbral y, con la segunda, El Bufón el Ramón J. Sender. Y tras estos éxitos tempranos decidió trasladarse a Praga, empujado por su deseo de conocer mundo y salir de España. En la capital checa,  a orillas del río Moldava, nacieron las novelas Ofrezco morir en Praga y De la mano del hermano muerto, y el grupo de teatro Séptimo Miau, cuyas obras escribe y dirigeDavid Llorente crea, en sus obras, una realidad y se da la libertad para imaginarla.Y cada novela es un salto al vacío donde destapa y denuncia la realidad, porque la literatura de Llorente no está pensada para aquellos que esconden la cabeza debajo de la almohada y no desean enfrentarse a la fealdad de las cosas. En sus imaginarios mezcla realidad, fantasía, sinceridad, compromiso y ternura, escribiendo siempre con la tinta de la verdad, desvelando podredumbres e intentando conquistar la libertad mientras derriba las pesadas cortinas de los miedos.  Sus últimos libros Te quiero porque me das de comer (Alrevés 2014), y Madrid: Frontera (Alrevés 2016) han confirmado que David Llorente es, como señaló Eduardo Mendoza, una voz distinta y tenebrosa de la literatura española. El viernes presenta en Madrid la reedición de su primera novela Kira en la librería Cervantes y Compañía, una obra con la que David saltó a la literatura, y desde el trampolín más alto, porque este narrador siempre planea mortales sin red cuando construye sus historias. Kira es un preludio de lo que ha sido la narrativa posterior de Llorente, poseedor de una voz salobre que nos trae ecos de añoranza y fracaso, de melancolía y tristeza, pero también de sentido del humor y esperpento.

Dices que fuiste muchos niños en el colegio. Te juntabas con los marginados, los desamparados, los matones y todas las pandillas de la jerarquía barrial, pero cuando los mandabas a todos a tomar el culo y cogías un libro, David era más David ¿Sigues deseando que te dejen en paz con tus libros y tus escritos?

Rotundamente sí. Mi mejor amigo/mi mayor aliado, desde siempre, ha sido la soledad. No solo para escribir, sino también para dar forma a las historias que estoy escribiendo y para leer y para pasar más cómoda/más satisfactoriamente el tiempo de la vida. Tiendo a separar el grano de la paja y tengo, a un lado, montañas de desperdicios y, a otro lado, un par de pepitas de oro.

¿Que queda del David de Kira y El Bufón, tus primeros libros? Confieso que al leer Te quiero porque me das de comer sentí tu evolución como escritor pero seguí escuchando esa voz única que había encontrado en tus primeras novelas)

De hecho, el David de Kira no era el mismo que el David de El bufón. El David de Kira escribía desde la perspectiva del lector avezado y el David de El bufón escribía desde la posición del escritor acojonado e inseguro. Se da la paradoja de que de ellos no queda nada, ya que el tiempo nos hace y nos deshace a su antojo, como figuras de arcilla, por dentro y por fuera. Pero, al mismo tiempo, queda lo más importante: la pasión irreductible por escribir y la certeza de que lo siguiente que escriba será lo mejor, hasta que escriba lo siguiente de lo siguiente.

¿Tras aquellas dos novelas decidiste comprar un billete y largarte a Praga? El mundo literario patrio te abocó al exilio.

No, no. Yo, a pesar de mi juventud, estaba bastante bien colocado en el panorama literario. Ambas novelas habían ganado sendos premios y habían sido reseñadas en los principales suplementos culturales de los grandes periódicos del país y todos los comentarios habían sido muy elogiosos. Pero sucedieron dos cosas muy importantes: No encontraba trabajo o el trabajo que encontraba era lo suficientemente escarnecedor como para no aceptarlo. Y, por otra parte, sabía que si quería de verdad ser un escritor, tenía que irme de España y ver cosas diferentes y hablar idiomas diferentes y relacionarme con gente diferente. Vamos, vivir. Me ofrecieron un trabajo de profesor de español en una de las universidades de Economía de Kuala Lumpur y lo acepté de palabra, pero esa misma tarde el Ministerio de Educación me seleccionó para ir de profesor de Lengua y Literatura españolas a Praga, y fue lo que acepté por escrito. De esa manera mataba dos pájaros de un tiro. Después, tanto el ministerio como las autoridades españolas destacadas en Praga nos traicionaron y nos dejaron sin trabajo, pero eso es otra historia que ya contaré por escrito a su debido tiempo.

¿Cómo fueron los comienzos en esa nueva ciudad?

Hubo de todo. Experimenté la maravillosa sensación (incomparable a cualquier otra cosa que haya sentido jamás) de la libertad. Dejé atrás los mil lastres que colgaban de mi espalda y que me entorpecían cualquier paso que quisiera dar hacia delante y conocí a una persona de la que todavía no había oído hablar: Yo mismo. Porque hasta que no me puse a prueba, hasta que no abandoné la adocenadora y adormecedora zona de confort en la que siempre había vivido, no supe quién era yo. Después lo descubrí.

Luego llegó la depresión y el mundo entero se me iba cayendo encima mientras yo, por mi parte, iba cayendo y dando vueltas en un pozo negro que no podía ser otra cosa que uno de los desagües de la muerte. Al cabo de los años conseguí salir otra vez a la superficie, pero lo hice lleno de heridas que se cerraron en falso, que se llenaron de pus y que hasta el día de hoy estoy drenando y restañando.

¿Cuándo surgió la necesidad de escribir y hacer teatro?

La verdad es que yo siempre, al tiempo que escribía novelas, escribía también obras de teatro. Lo que pasa es que tenía muchos menos referentes teatrales de los que aprender la técnica y por eso tardé bastante más en madurar mi lado dramatúrgico. Cuando vine a República Checa, tuve la oportunidad de crear mi grupo de teatro (SÉPTIMO MIAU) y montar las obras de teatro que yo mismo escribo. No soy el único. Por los países del centro y del este de Europa he conocido a dramaturgos españoles con un talento descomunal que, por supuesto, están olvidados por las autoridades culturales españolas, a pesar de los premios y los aplausos recibidos. Unos han desistido y otros continúan ahí, como francotiradores del teatro español fuera de nuestras fronteras. Además de un servidor, habría que mencionar a Josef Červený (y su grupo TEATRO ROJO), a Albert Viaplana, a Carlos Rodero

Y tras unos años sin publicar aparece Te quiero porque me das de comer. ¿Una novela escrita para cometer el acto transgresor de mirar y no apartar la mirada?

Fueron años sin publicar, pero no fueron años sin escribir. De hecho, para superar la depresión, escribía frenéticamente todos los días, hasta el fallo cerebral. Lo que pasa es que estaba tan enfermo que nada de lo que escribía servía para nada y tenía que romperlo.

Te quiero porque me das de comer es la novela de mis años en Carabanchel, que fueron muchos. Me centré en la década entre 1993 y 2003 y en el auge de la heroína. Seleccioné cientos de historias y cientos de personajes e hice que el protagonista fuera el propio barrio. Además usé una técnica narrativa muy peculiar y el resultado fue que me divertí muchísimo escribiéndola.

¿El escritor es el que grita y el que denuncia, el que levanta la bandera de la verdad y el que asume las consecuencias?

Sí, claro. Un escritor puede hacer novela negra, novela social, ciencia-ficción, novela sentimental, novela erótica…, lo que le dé la gana, pero no puede apartarse ni un centímetro de su labor de cronista riguroso del tiempo que le ha tocado vivir.

Madrid: frontera es una novela social y habla del presente y de aquello en lo que puede desembocar el presente, afirmas. ¿El dolor y la indignación te ponen a escribir todos los días?

Escribo de lo que me duele. Es algo que no puedo evitar. Los temas de los que escribo salen de las heridas que tengo.

No quiero ser/no quiero convertirme en otro tipo de escritor.

¿Que escribes después de Madrid Frontera?

Algo.

¿Que libro nos recomiendas devorar?

Foxfire, de Joyce Carol Oates

¿Una canción para ponerle banda sonora a esta entrevista?

Cold song, de Klaus Nomi

Con esta serie de entrevistas en Caras de la Información (para Social & People) queremos crear una cadena de personas que con su creatividad y valores están dando cuerda al mundo ¿A quién nos recomendarías?

Yo os recomendaría que hablaseis con José Antonio Rojo, profesor de lengua y literatura españolas en la ciudad de Ostrava y (sobre todo y principalmente) hombre de teatro. Es quizá la persona más culta que he conocido y tiene el valor incomparable de poner su talento teatral al servicio y para la educación escénica de la gente joven, dando siempre prioridad a la calidad literaria y no a la memez prejuiciosa de quienes quieren poner puertas al campo y decidir qué debe leer o ver un adolescente, sin jamás haber trabajado con ellos ni haber dedicado un segundo a observar cómo desarrollan su creatividad.  

Más información sobre David LLorente

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EL SÉPTIMO MIAU

Todas las fotos cedidas a Social&People por David Llorente

 

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